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¡Un escolar con hambre no puede aprender! Es un hecho científicamente probado que cuando baja el nivel de azúcar o nivel de glicemia en la sangre, el organismo se protege, ahorrando las energías disponibles y entonces la distracción, la somnolencia, la incapacidad de concentración son la defensa del niño.
Cuando un niño va a la escuela sin haber merendado la noche anterior o sin haber desayunado, es decir, con hambre, no está en condiciones de aprender. Pero hay más. Un niño puede haber desayunado, pero si debe caminar algunos kilómetros para llegar a la escuela – y esa es la suerte de los niños de las zonas rurales- gasta ya las energías ingeridas en el desayuno y llega entonces, en condiciones no aptas para aprender. Necesita un desayuno consistente. Pero igualmente está comprobado científicamente que cada tres horas, el nivel normal de azúcar en la sangre decae -es lo que se denomina “hambre de corto plazo”- y el escolar aún habiendo desayunado apropiadamente debe ingerir alimentos, para continuar activo, atento, y aprender. Un almuerzo o una pequeña merienda durante la jornada escolar de cuatro horas y más son indispensables. Y en otro escenario, ¿qué podemos esperar de un niño desnutrido y con hambre crónica? Pero la solución es posible en nuestro país como en el mundo.
CUADRO DE ALIMENTACION ESCOLAR APOYADA POR EL PMA
EN EL MUNDO, ABRIL 2007
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Número de Beneficiarios |
20 millones |
Porcentaje de beneficiarios en América Latina |
9,5 % |
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En proyectos de desarrollo |
46% |
Modalidad solo comida en la escuela |
55,5% |
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Operaciones de emergencia |
10% |
Modalidad comida en la escuela y raciones para la casa |
40,1% |
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Operación Prolongada de Recuperación y Socorro |
44% |
Solo raciones para llevar a casa |
4,4% |
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Distribución de alimentos |
494.000 Tm |
Estimación de costos |
280.9 millones |
Fuente y Elaboración: PMA, 2007 Recomienda este articulo... |