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El doctor Marcelo Moreano, funcionario del Programa Mundial de Alimentos, PMA, de Naciones Unidas, está a cargo del área de nutrición materno infantil. Médico especializado, profesor universitario, investigador. Nos recibe en su despacho pletórico de papeles y libros.
¿Usted se siente más Ministerio de Salud que PMA?
Fui funcionario del Ministerio, ahora lo soy del PMA. Estoy a gusto en llevar adelante el tema. Usted conoce que las diversas Agencias de NNUU con el PMA apoyan al Estado. Hay que reconocer que el Ministerio de Salud es el organismo rector en este tema. Tiene la mayor cobertura nacional y puede incidir en muchos de los ámbitos de la nutrición y desnutrición.
¿Suenan vientos de cambio en el MSP?
Bueno, las grandes definiciones de la Constituyente no llegan aún. Pero siempre hay renovaciones. Se ha nombrado hace pocas semanas a un nuevo director de Nutrición que ha planteado la organización de un Instituto de Nutrición que no dependerá exclusivamente del MSP. Hay que decirlo: hasta ahora no ha habido la capacidad de coordinar una respuesta intersectorial en este ámbito.
¿Van mal las cosas entonces en los programas de nutrición?
Pueden ir mejor. En nutrición, hay varios programas de diversos ministerios. Pueden coordinar sus acciones con objetivos comunes. Como ejemplo, el MIES ha demostrado un dinamismo enorme en su meta de modificar hábitos e incursiona en la fortificación casera de hierro y otros micronutrientes. Son “las Chispitas” de las que, sin duda, usted ha oído. El Programa de Alimentación Escolar mantiene más de 1.300.000 niños con desayuno o almuerzo. Es algo grande. El MIES, hace un par de semanas, anunció la fusión de sus programas de atención a los menores de 5 años. Un Instituto Público de la Niñez y Adolescencia.
¿Programas independientes?
Diversos prgramas estatales enfocan la soluciónb de causas inmediatas y subyacentes de las desnutrición. Enfocan también ahora problemas de sobrepeso y obesidad, El Ministerio de Salud, desde luego, tiene un rol normativo en estas intervenciones.
¿Cómo entender que tantos años de aplicación de micronutrientes den como resultado ahora 73% de niños menores de 2 años anémicos?
Justamente es algo que debe cambiar. Los programas pueden estar mejor enfocados. La eficacia debe medirse en los resultados, que tienen que ver con un seguimiento real. Por otro lado, se debe trabajar lo intersectorial con el ministerio de educación, con los centros de atención infantil, con las universidades, etc. Rodrigo Yépez que se ha hecho cargo de Nutrición ha manifestado su interés en trabajar con universidades. Se necesita también investigación, monitoreo y evaluación de los programas que se ejecutan. Hay que dar mayor visibilidad al tema de nutrición. Tenemos que hablar de los problemas que son de prioritaria intervención.
Pero aún no aparece claramente por qué vamos en esto tan mal...
Veamos. Hemos disminuido la incidencia de desnutrición, pero no al ritmo que deseáramos. Debemos dar un vuelco a los programas de nutrición. Talvez radicalmente. Tenemos que integrar la seguridad alimentaria a la nutricional. Por ejemplo, el control sanitario debe ser eficaz. El control de expendio de los sucedáneos de la leche materna debería incidir, con la promoción de la lactancia materna exclusiva y los programas educativos, para orientar la complementación adecuada en periodo de destete. Hay otro ámbito importantísimo en educación nutricional: la promoción del valor nutritivo de ciertos productos andinos.
¿Hablamos de la quinua y el amaranto?
Si, y de otros más, como el aguacate. En esto hay que unir las iniciativas que irrumpen de diversos lados. Como aquellas del MIES, MAGAP y las del MSP. El Instituto como ente autónomo, podrá enfocar el reto coordinador y los múltiples retos de manera eficiente.
Y usted quiere ser parte del Instituto
Debemos apoyarlo. Es una apuesta a mejorar sustantivamente la atención a niños y madres. Recommend this article...
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