Libro sobre alimentación y nutrición en Ecuador. PDF Imprimir
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PobreEl mejor 
nuestro pan libro.jpgQuito 19 de noviembre 2008. Editado por el Programa Aliméntate Ecuador, AE, del Ministerio de Inclusión Económica y Social, MIES, se presenta en estos días el libro PAN NUESTRO, una muestra fotográfica de todas las provincias y regiones del país que permite vislumbrar las riquezas y las inequidades que existen sobre el acceso, la disponibilidad y el consumo de alimentos. Este libro se inscribe en un proceso de investigación de la realidad alimentario-nutricional de los ecuatorianos que nos conducirá a generar soluciones a los problemas de salud relacionados con desnutrición, anemia, sobre peso y obesidad –dice una funcionaria de Aliméntate Ecuador consultada en la feria del buen vivir

del mercado La Carolina de Quito de la semana pasada.


En realidad hay en estos programas de AE una gran dosis de innovación, juventud y originalidad. Y entre estos procesos uno de los más relevantes es el desarrollo metodológico para optimizar las intervenciones y los mecanismos de atención.

Para AE, hay que comenzar por señalar que no podemos ser dependientes de los servicios de salud. El 80% de los problemas de los niños se resuelven en casa. Se ha dado un fenómeno de expropiación de las capacidades de las mujeres y se las convertido en inútiles. Ellas eran expertas en cuidado de la niñez y ahora descuidan la alimentación.
AE llevó adelante ya un primer proceso de investigación de hábitos alimenticios en enero del 2007 a nivel de país. Los resultados son que no debemos pretender que nuestros consejos enseñen a los que ya saben: las madres sí saben y aunque no lo lleven a la práctica, tienen un acerbo de aprendizajes enorme.

Los talleres que imparte AE son de sensibilización para que las madres tomen un rol activo en salud. Vienen a una reunión dejando mil cosas y no debemos hacerlas cocinar; debemos emplear otros instrumentos que no sea solo entregarles información; se trata de construir capacidades, lo que significa rescate de conocimientos y saberes (con preguntas claves); se emplean recetas que no son las normales sino otras demostrativas que incorporan saberes y construyen la capacidad de inventar.

Se parte de los problemas de salud en la casa; un ejemplo: el aparato respiratorio; se hacen preguntas sobre esto y se rescatan saberes; no solo problemas sino soluciones (limón, manzanilla), con productos de la zona –nos explica una promotora de AE.
Y hemos perdido la perspectiva. Un buen ejemplo es la lactancia materna: ¡En los hospitales entregan las tetinas! Debemos recuperar las comidas del postparto! Aprendizajes para un cambio en la comprensión de las tareas dentro de la casa (con módulos, videos y materiales). ¡Aquí las Pirámides de alimentos sirven de poco!. Trabajamos con colores, sabores, emociones, que motivan el corazón. Se trata de la sensibilización y el empoderamiento de la gente en poco tiempo. Pueden hacerlo. Tocar el vínculo entre percepción y salud. El aprendizaje es recuperar saberes.
Organizamos ferias del buen vivir con gente del barrio, la que compra en los mercados, las vendedoras y los niños de las escuelas.  Muchos talleres apuntan al comportamiento. Hay una estrategia a emplear con las comunidades: los alimentos como fuente de salud. Y ahí aparecen los sumos de frutas y verduras y las jóvenes que demandan las mascarillas de belleza (novenario de zanahoria).
Otra estrategia es usar lo de las grandes empresas: la publicidad y disponibilidad de alimentos! ¿Cómo competir con ellos?  Usted verá que en los autobuses de Quito se han colocados grandes publicidades sobre el consumo de verduras y frutas. Pensamos que sí impactamos –concluye nuestra entrevistada.

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