Atención primaria de salud renovada a la población ecuatoriana, con los Equipos Básicos de Salud PDF Imprimir
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evas en accion.jpgQuito 20 de marzo 2009. Un Modelo de Atención Integral en Salud a nivel Familiar, Comunitario e Intercultural es la orientación actual del Ministerio de Salud Pública en el marco de la Estrategia de Atención Primaria de Salud renovada (APSr) y algunas reflexiones sobre los Determinantes Sociales de la Salud. Para poner en pie este modelo, los Equipos Básicos de Salud (EBAS) tendrán un rol protagónico, pero, para un trabajo exitoso, no solo requerirán un proceso de capacitación continua, equipamiento y herramientas de campo, sino que deberán reconocer en su trabajo la existencia de sistemas comunitarios de salud, impulsados tradicionalmente por las propias comunidades, y en varios casos apoyadas por organizaciones sociales y organizaciones no gubernamentales.

 

Si hasta hace poco el Estado delegó los procesos de salud al mercado y a la sociedad, propulsó la autogestión de los servicios de salud en base al cobro por atención a los y la usuarias, debilitando enormemente el acceso a servicios de salud con calidad, ahora ha manifestado la intención de garantizar directamente el derecho a la salud de la población. Esto es, por decir lo menos, esperanzador; sin embargo, también es crucial considerar las mejores prácticas y experiencias de las propias organizaciones sociales, campesinas, urbanas y otras sin fines de lucro, desarrolladas en los últimos años.

En el modelo de Atención, se menciona a los Determinantes Sociales de la Salud, como uno de sus elementos clave para abordar el análisis y las soluciones; es decir, considerar las relaciones sociales, económicas, políticas e ideológicas como determinaciones esenciales de la salud o enfermedad de la población, ello hace que entremos en el abordaje de la desigualdad e inequidad en la atención y promoción de la salud, desigualdades de género, generacional, social, cultural, étnica, y otras… generadoras de enfermedades prevenibles.

La medicina social latinoamericana ha desarrollado una concepción sobre Determinantes Sociales de la Salud-enfermedad, que ponen como eje de reflexión y acción las relaciones sociales, económicas, políticas e ideológicas (más que las culturales) de desigualdad e inequidad.

La discusión sobre los Determinantes Sociales de la Salud es muy importante porque hay por lo menos dos corrientes al respecto. La primera, más ligada a una concepción uni o multicausal, basada en la salud pública convencional, centrada más en lo biológico y las causas eficientes y eficaces, es decir, las que intervenidas, darían los mejores resultados con los menores recursos, se centra en la implementación de un paquete riguroso y “medible” de instrumentos, estándares y procedimientos. En este enfoque, el personal técnico, los instrumentos técnicos, los servicios de salud, las prestaciones de salud, serían la base para la generación, dirección y control de los procesos de salud. Un pronunciado énfasis en este enfoque tiene el riesgo de ser asistencialista, tecnicista, de enfocarse sobre todo en la enfermedad, concibiendo a la persona como un objeto de la salud y no como un sujeto generador de procesos de salud; tiene el riesgo de limitarse a determinados grupos poblacionales o áreas geográficas. Justamente esto ya aconteció con la versión reducida de Atención Primaria de Salud, impulsada por organismos internacionales, principalmente por el Banco Mundial.

La otra concepción, concibe la salud como un proceso, mediado por relaciones de poder, en las que las personas y grupos poblacionales que sufren más exclusión, son los mismos que son excluidos como actores en la generación y uso de la información, en la toma de decisiones, en la definición de políticas, acciones, en la definición de su presente y su futuro. Desde este enfoque, la salud depende de aspectos que están más allá de la salud y donde una verdadera participación social, entendida como un derecho humano, es la base para construir salud en sociedad e igualdad. La gente es aquí un actor social clave, coresponsable en la proposición y decisión sobre políticas saludables, que ejerce sus derechos de ciudadano y ser humano, que exige y hace control social de las políticas de salud “delegadas” al Estado.

En base a estas reflexiones, se pueden plantear cinco sugerencias:

1- ESPACIOS NACIONALES DE PLANIFICACIÓN. Tomando como horizonte el Modelo de Atención Integral en Salud a nivel Familiar, Comunitario e Intercultural, es importante la convocatoria a espacios nacionales de planificación, incluyendo a la sociedad civil -organizaciones sociales e instituciones no públicas- que trabajan por el derecho a la salud. La articulación no sólo debe ser local, como en la práctica se lo ha estado haciendo hasta hace poco. El rol de garante y de rectoría que está asumiendo el MSP es crucial para la salud colectiva e individual. Sin embargo, sería excelente el liderazgo de un espacio nacional en el que participen organizaciones sociales e instituciones que trabajan en procesos nacionales de salud comunitaria en diversas zonas del país. Como es sabido, las organizaciones e instituciones nacionales de salud (sin fines de lucro) también tienen lineamientos de política en sus niveles centrales, lo cual permite un trabajo coordinado con sus filiales locales.

2- ESPACIOS DE EVALUACIÓN. Crear espacios para la evaluación anual de las acciones acordadas y coordinadas desde este espacio interinstitucional nacional. El CONASA es un espacio que define políticas y el MSP ejerce rectoría y también plantea, implementa y evalúa políticas, programas y proyectos. En el ámbito especialmente de los Programas y Proyectos, sería importante esta articulación que fortalezca el impacto del Nuevo Modelo de Atención y el trabajo de los EBAS.

3- COMPARTIR Y ABRIR EL SISTEMA DE INFORMACIÓN. Promover que el sistema de información que se implementa, sea manejado, comprendido y que sirva también para la toma de decisiones de las propias comunidades y barrios, aparte de que sirva para los fines de los EBAS y su programación local. Es decir, que haya una articulación entre las necesidades de información de las comunidades/barrios y los EBAS.

4. ACABAR CON LA DESARTICULACIÓN DE LA MULTIPLICACIÓN DE PROGRAMAS. Articular en los territorios las diversas iniciativas institucionales, por ejemplo: AIEPI Comunitario, AIEPI Neonatal comunitario, desarrollo infantil, PANN 2000, PAI, Escuelas Promotoras de Salud, Familia Saludable, comunidades saludables, municipios saludables, Aliméntate Ecuador, INNFA, etc., bajo una sola estrategia de Protección Integral en Salud, a nivel familiar, comunitario e intercultural. El MSP con el Distrito Metropolitano de Quito, elaboraron unas interesantes guías denominadas “Familia Saludable”, con un enfoque de Ciclo de Vida, la cuales cubren temas claves con cada grupo etáreo, empezando por el período prenatal hasta la tercera edad. El subproceso de Salud intercultural elaboró una guía de Salud Indígena y está por elaborar un plan de capacitación en salud intercultural a Promotores Comunitarios de Salud. En nutrición se está elaborando una guía de nutrición orientada igualmente a Promotores Comunitarios de Salud, en salud de la niñez se impulsa AIEPI desde la concepción del Continuo en salud materno-infantil. Todos estos Programas a nivel local pueden ser articulados en el nivel local y comunitario, con la participación plena en todos los procesos con las propias actores locales, para que estas intervenciones sean concebidas como oportunidades y no como amenazas a los sistemas comunitarios que milenariamente han sobrevivido hasta la actualidad. Este es un rol crucial para los EBAS, evitar la verticalidad de los Programas.

5- LOS AGENTES COMUNITARIOS DE SALUD, TOMADOS EN CUENTA POR LOS EBAS. Involucrar activamente en los EBAS, a los Agentes Comunitarios de Salud tradicionales, Promotores de Salud, Voluntarios comunitarios de Salud, no como meros ayudantes del proceso, sino en el marco de la interculturalidad y el derecho a la salud, como verdaderos sujetos, no sólo una articulación de servicios y servidores de salud, sino entre sistemas de salud, tradicionales y el convencional. Este es un desafío, para el Nuevo Modelo de Atención, los EBAS, y también para los propios generadores de las diversas medicinas tradicionales (afro, montubia, amazónicas, interandina) la medicina popular urbana y otras medicinas alternativas.

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